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Habitación 1

Como las Islas Galápagos, un café como ningún otro en el mundo

La historia de Galapagos Native inicia con la llegada de la familia Villacis a la Isla Santa Cruz en los años 50s. Luego que el terremoto de Ambato en 1949 destruyera su casa, ellos salieron del Ecuador continental en busca de una nueva vida en las Islas Galápagos. Con tan solo una docena de familias habitando la isla, los Villacis tomaron posesión de un pedazo de tierra fértil en la parte alta de la isla y crearon Villa Luna- la rústica finca familiar que opera hasta el día de hoy.

Cuando la familia llegó aquí, el estilo de vida era muy diferente. No existían calles, la gente se movilizaba únicamente a pie y no había dinero circulante. Las familias que vivían en la isla compartían o hacían trueque de bienes para proveerse de lo que necesitaban. En esas épocas, la estación seca de la isla obligaba a las familias a cortar sus plantas de plátano para extraer el agua de sus tallos y poder tener agua para cocinar, beber y asearse. Utilizaban bambú para edificar las casas y dormían sobre cueros de vaca. La vida en la isla no era nada fácil, pero era pacífica, sencilla y sostenible.

Las Islas Galápagos estaban en condiciones impecables, sin plagas ni enfermedades, la comida era abundante. Con tierra volcánica fértil para la agricultura, plantas y árboles se multiplicaron en toda la parte alta. A medida que pasaba el tiempo, más personas llegaron a vivir a las islas y barcos con productos básicos llegaban dos veces al año desde el continente. Cuando las primeras semillas de café llegaron a las islas, las familias las compartieron y distribuyeron entre sus conocidos.

Todo cambió cuando barcos comerciales, atraídos por el café producido en la Isla Santa Cruz, empezaron a llegar al puerto. La gente local ahora podía ganar dinero al seleccionar y vender su café. Cultivar café se convirtió en una prioridad para la familia Villacis y esta tradición ha pasado de generación en generación. Ellos han continuado con esta práctica durante los últimos 50 años y se sienten emocionados de poder compartir su tradición familiar con visitantes de todo el mundo.

Villa Luna brinda a sus clientes la extraordinaria oportunidad de saborear el café que se ha cultivado en la isla durante el último medio siglo. Este café Arábica afrutado y dulce es diferente a cualquier otro en todo el mundo debido a los minerales de la tierra fértil, clima y características únicas de este archipiélago volcánico.

Visitar Villa Luna es tener un encuentro con el pasado, el presente y el futuro. Nuestros clientes de inmediato se transportan al pasado al conocer la historia de nuestra finca familiar y del largo proceso que involucra producir un café de especialidad. Regresan al presente cuando viven la experiencia interactiva de la preparación de su café y disfrutan de su sabor y características únicas. Al ser parte de este proyecto “del campo a su mesa”, contribuirá a este proceso ecológicamente amigable de producción local y nos ayudará a promover un futuro sostenible y sustentable para estas hermosas islas.

 

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